lunes, 13 de julio de 2009

ZARAGOZA REBELDE


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Este, literalmente, gran libro (tiene 500 paginas) arranca de una idea concebida por un grupo de personas a las que la lectura de otro libro "La Barcelona rebelde. Guia de una ciudad silenciada" les dió la idea de hacer lo mismo pero con respecto a Zaragoza. La copia de la idea les molestaba en tanto que el mismo título parecía restarle originalidad. El descubrimiento de otra guia pero ésta dedicada a París les animó y descargó de vergüenzas sumandose así, a la red de ciudades rebeldes.
Mas de 150 personas han colaborado en la reconstrucción de unos años de lucha que marcaron el devenir de muchos acontecimientos que han tenido lugar durante esa dura etapa que fue la transición. La originalidad del libro radica en su planteamiento para la lectura, en la cual, puedes empezar por donde quieras y dejarlo cuando quieras. Estructurado espacial y temáticamente, la cronología nos transporta a una ciudad viva donde en cada barrio se construye, con el aporte desinteresado de sus habitantes, el germen de lo que esas personas creen que debe ser la sociedad actual
No es una obra objetiva ni imparcial y tampoco completa como dice en su prologo, pero esa parece ser la idea que quieren plasmar: el relato por sus protagonistas de un tiempo vivido y que bajo su prisma ocurrió tal como lo cuentan.
No es un libro tradicionalmente al uso, ni pretende sentar cátedra en cuanto a la historicidad de sus relatos, es el desencanto de lo que en la sociedad se ha convertido muy alejada de lo que ellos habían intentado lograr: una revolución total.
Descartada esta utopía no cejan en su empeño de promover cambios pero desde abajo, es decir, desde lo cotidiano. "Y solo mediante la lucha, la desobediencia y el enfrentamiento se acabará con las injusticias" apostando por un cambio social profundo.
No es un libro cerrado ni estan todos los que son. Es por esto por lo que sus autores quieren convertirlo en un libro abierto, abierto a nuevas experiencias, nuevos relatos de una época nostálgica que necesita ser contada desde la propia experiencia que enrriquezca el germen de la idea de que otro mundo es posible. Así que si os animais......

sábado, 4 de julio de 2009

CRISIS ECONOMICA: Arturo Perez Reverte



Aunque no es santo de mi devoción, he de reconocer que este "escritor periodista" tiene su punto. Solo he leido dos de sus libros: "el club Dumas" y " la carta esférica". El primero lo cogí con verdadera devocíon y realmente me atrapó durante su lectura, hasta que llegue al desenlace el cual me dejó un profundo mosqueo y muchas ganas de tirarlo a la basura. Pero un libro es un libro y pasó al fondo del baúl. El segundo lo cogí con menos entusiasmo pero ante su extraordinaria documentación (descubrí todo un mundo terminológico marino y la existencia de la ginebra azul Bombay Sapphiré para hombres y muers dur@s) volvió a engancharme aunque no podia evitar vislumbrar un tufillo a Triller con la finalidad de llevarlo al cine, cosa que a mediada que iba avanzando su lectura me cercionaba mas y mas de ello y por supuesto su final era previsible e hizo que fuera perdiendo interes en él. Lo dicho un puffff de libros que empiezan muy fuerte pero que acaban lisos y lasos de interes.
Ahora solo lo leo en sus articulos del "País semanal" si el titular me atrae, normalmente son juicios de valor mas o menos acertados que ponen a parir el mundo que nos rodea.
El caso que nos ocupa muestra ese punto que el periodista tiene de vez en cuando acerca de su visión del mundo que gracias a su vagaje mundanal le dá cierta credibilidad. El articulo está escrito en el "Pais semanal" del dia 15 de Noviembre de 1998 y es una visión premonitaria de lo acaecido actualmente en la economia mundial.

Los amos del mundo
Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en "El Semanal" el 15 de Noviembre de 1998

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el desus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro
público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nobel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el
presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida. Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Este articulo lo escribió en el año 1998, y once años despues parece una visión de nostradamus. Ahora ya es tarde asi que cada uno se apriete los machos, o que pida cuentas a esta jentuza.

Musica animada









Todo esto y mucho mas en la pagina:

http://www.dailymotion.com/video/x3gn0e_animusic-acoustic-curves