LA OCTAVA NOTA
Suban el volumen y escuchen
El porque de este título es un misterio, pero todo el mundo lleva en la cabeza una frase que aún no sabiendo bien su significado se le repite una y otra vez en su mente. No sabes muy bien si la has oido o es fruto de los devaneos que los neurotrasmisores del cerebro, en no se sabe muy bien que momento,empiezan a cruzarse a su libre albedrio. El caso es que ocurre y puede tener dos, tres, cuatro o muchisimas palabras y el caso es que muchas de las mejores ideas y de las peores han tenido su origen en este hecho.
Valga como ejemplos el de Thomas Edison que no paraba de repetir que se le quemaba la barba cada vez que intentaba que su bombilla luciera y en su barba encontro el filamento que le llevaria a descubrir la electricidad, el caso de Newton con su mania de hacer malabarismos con frutas y todo tipo de cosas que siempre estaba lanzando al aire sin saber el porqué de su acción y que un buen dia le llevo a su gran teoria, la famosa frase que se repetia sin cesar en la cabeza de uno de los mayores genocidas de la historía, Joseph Goebbels dijo "Sieg Heil", y que su enano amigo convirtió en todo un grito de guerra que arrasó Europa al grito de "Heill Hitler.
La literatura también contiene este tipo de frases, acciones, palabras, etc. que se convierten en el alma mater de las obras ya sea porque a su autor se le ha ocurrido antes, durante o despues de escribirlas; pero la mayoria ha escrito a partir de una palabra, frase o acción que su cerebro le ha dado por descubrir pero sin dar mas pistas: "la vida es sueño" salio de eso de un sueño, "el perfume" a su autor le martilleaba la pregunta de cual es el mejor perfume del mundo, "el kamasutra" la obsesión de los feudales indios por alcanzar las mayores cumbres de placer terrenales, etc.
Yo tambien tengo esa obsesión jajaja, pero no me refiero a esto último sino a la frase que siempre, desde que iba a clase de piano (cuando era un crio) con una anciana llamada Magdalena me repetia sin cesar (la pesada): "la música tiene solo siete notas", se repetia en mi cerebro "mentira, yo oigo una más".
No es que yo tenga buen oido, ni sea un compositor, ni siquera que toque bien un instrumento (que ya me gustaria), pero si que siempre he oido sonidos que en no todas las ocasiones hacian que una melodia me hiciera temblar, amar, saltar, llorar e incluso poner la carne de gallina o sentir escalofrios. Son notas fisicamente inexistentes, sutiles ecos de otras notas que tocan la frecuencia apropiada del oido y producen las emociones; estoy oyendo una melodia y es magnífica pero hay un tiempo, un sonido que cuando llega hace que la mente segregue un caudal de química que hace que quieras volver a escucharlo una y otra vez.
Despues de 40 años intentando descubrir esa octava nota, he declinado a los eruditos que como Bach inventor de la escala occidental e incluso de los que desde Oriente han expresado notas realmente innovadoras pero dentro de los canones de los herzios establecidos, y de haberla escuchado muchisimas veces he decidido pensar que no es una nota en si sino el efecto que produce el hecho de hacer coincidir una onda determinada con un receptor neuronal lo que provoca que una persona sienta esa nota y otra no.
No me refiero a que un tipo de musica te guste o no, ni que un tema parezca bueno o no lo sea. Todos conocemos o tenemos en la memoria un tema que siendo una gansada ha sido capaz de transportarnos muy, muy lejos, de viajar montones de kilometros bajo la audición de la misma melodia, que me dicen de la que oida una vez, con el tiempo nos transporta al pasado y hace que la nostalgia nos invada, pero no (que tambien), me refiero a ese punto de la melodia que estas esperando oir y que cuando llega las endorfinas del cerebro se disparan y es en ese instante cuando oyes LA OCTAVA NOTA.
Lo juro por mi Blog
jueves, 26 de febrero de 2009
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